
Teniendo en cuenta lo mucho que Polonia se juega con la salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE), el debate sobre el tema en el país ha sido apagado y extremadamente pragmático. Solo se ha hablado de las ventajas para cientos de miles de trabajadores polacos en Reino Unido y un poco de la seguridad nacional polaca. Casi nadie ha hablado del futuro de la UE.
El nuevo Gobierno polaco también sueña con un eje euroescéptico Londres-Varsovia como contrapeso de Berlín y París, que están a favor de la integración. Las relaciones oficiales germanopolacas atraviesan actualmente su peor momento desde la caída del Muro de Berlín en 1989. El problema más espinoso de esta unión conservadora fue, naturalmente, el de las ayudas sociales a los inmigrantes polacos, que Cameron quería recortar durante sus negociaciones con Bruselas.Desde enero, el nuevo Gobierno conservador polaco está jugando a un complejo juego diplomático en torno a la salida de Reino Unido de la UE. Quiere una UE más débil y menos integrada que la actual. Los políticos de Ley y Justicia (PiS) se muestran abiertamente contrarios a un “superestado europeo”. Pero siguen queriendo que tanto Polonia como Reino Unido permanezcan en la UE, principalmente por la seguridad nacional, pero también por los beneficios económicos. A Varsovia le encantaría mantener el interminable flujo de euros que llega a la economía polaca desde Bruselas, y la salida de Reino Unido probablemente haría que este se redujese.
A principios de enero, el Gobierno polaco indicó torpemente que estaba abierto a negociar: estaba dispuesto a aceptar que se redujesen las ayudas a los polacos en Reino Unido a cambio del apoyo británico a un aumento de la presencia de la OTAN en Polonia.
“Somos conscientes de que el sistema de seguridad social británico es muy complejo y que es posible que no pueda soportarlo [el pago de prestaciones a trabajadores con bajos ingresos o las ayudas por hijos a los polacos]”, reconocía el ministro de Asuntos Exteriores, Witold Waszczykowski, en una entrevista con Reuters el 2 de enero. “Gran Bretaña podría apoyar nuestras expectativas relacionadas con la presencia militar aliada en territorio polaco”.
Después del revuelo en los medios de comunicación polacos, el Gobierno se echó para atrás rápidamente, pero seguía queriendo que Cameron fuese su aliado en la UE frente a Francia y Alemania.